Es un sistema montañoso que atraviesa los ayuntamientos pontevedreses de Baiona, Oia e O Rosal, en dirección norte y que se arrima al mar y ofrece miradores como el de O Cortelliño, situado en el camino del alto de A Groba (663 m).
La Sierra da Groba guarda una belleza que no se exhibe, que se descubre poco a poco. Entre tojos, brezos y pinos moldeados por el viento, los caballos viven sin reloj, recordándonos una libertad antigua. La fauna observa, escondida, mientras el monte respira. Abundan zorros, jabalíes y conejos. Desde las alturas, el Atlántico aparece como una presencia constante, y los valles reposan bajo una luz cambiante.
Aquí el paisaje no es fondo: es diálogo. A Groba ofrece
algo escaso hoy en día: silencio con significado.
