El Macizo Central ocupa una gran área montañosa prácticamente despoblada que ha permitido conservar importantes ecosistemas de transición. Son las sierras propicias para el lobo y las grandes presas: corzo, ciervo y jabalí. También de sorpresas botánicas como bosques únicos de acebo o abedul entre una vegetación muchas veces orientada a la creación de pastos para la ganadería. El pastoreo tradicional pervive en las aldeas de la sierra.
Constituye un área protegida con calificación de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) integrante de la Red Natura 2000 y está en proceso
de calificación como parque natural.
